Después de varios años de buenos resultados, Carlos fue ascendido y su rol cambió: ahora era el jefe del mismo equipo del que había hecho parte hasta la semana anterior. Hubo felicitaciones, reuniones y mensajes de apoyo; pero al final del día, cuando se apagaron los correos y el ruido bajó, apareció una sensación difícil de nombrar: nerviosismo.
Carlos sabía hacer su trabajo, lo había demostrado ampliamente, pero ahora debía tomar decisiones, dar instrucciones y evaluar a personas que hasta hacía poco eran sus pares. No quería parecer autoritario, pero tampoco débil, quería demostrar que merecía el cargo. Así que hizo lo que muchos hacen en silencio: asumió más tareas, revisó todo, corrigió cada detalle. En pocos días estaba agotado, el equipo confundido y la tensión empezaba a sentirse.
Esta historia se repite con más frecuencia de la que se reconoce.
La transición de colaborador a líder exige cambios profundos de mentalidad. El
primero, es pasar de ejecutar tareas a desarrollar personas, delegar no es
desentenderse sino definir objetivos claros y acompañar procesos; el segundo,
es soltar el control permanente y construir confianza responsable, la confianza
no elimina el seguimiento pero sí fortalece el compromiso y la autonomía; el tercero, es salir de la urgencia constante
y aprender a priorizar pues un líder que no prioriza vive apagando incendios y
pierde de vista lo importante.
Los primeros cien días como líder no son para imponer cambios
drásticos, sino para sentar bases sólidas. Es el momento de construir claridad
sobre expectativas, formas de trabajo y criterios de decisión; de aprender a
comunicar y dar feedback sin convertir cada conversación en un conflicto y ejercer
una autoridad basada en el reconocimiento y no en el cargo.
Durante
mucho tiempo, a personas como Carlos simplemente se les pidió que lideraran,
sin preparación previa, como si el ascenso por sí solo garantizara las
habilidades necesarias. Afortunadamente, hoy existen espacios formativos
pensados justamente para acompañar esta transición. El Diplomado Jefe por
Primera Vez de PIONEROS LATAM en convenio con CETIC -Nicaragua, ofrece
herramientas prácticas para quienes asumen por primera vez la responsabilidad
de liderar equipos, con un enfoque realista y aplicable al día a día.
Dar
el salto de colaborador a líder puede dar miedo y ese miedo no es una debilidad
más bien suele ser una señal de responsabilidad. Con formación y criterio, ese
miedo puede transformarse en aprendizaje, porque no se trata solo de ocupar un
cargo, se trata de aprender a liderar.
Encuentre
toda la información del diplomado en: https://www.pioneroslatam.com/eventosonline

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