viernes, 6 de noviembre de 2026

EL MEJOR NO COMPITE

 «El mejor no gana porque no compite», decía Facundo Cabral. Una frase que parece una contradicción, pero que encierra una reflexión sobre nuestra manera de entender el éxito y la excelencia.

Aristóteles distinguía entre la excelencia como realización de las propias potencialidades y el reconocimiento que recibimos de los demás. Para el filósofo, la excelencia (areté) no consiste en ser superior a otros, sino en desarrollar plenamente nuestras capacidades mediante el ejercicio de la virtud. No se trata de ganar, sino de llegar a ser aquello que estamos en capacidad de ser.

El reconocimiento, en cambio, depende de la mirada ajena. Y esa mirada no siempre distingue entre el mérito y la popularidad, entre la virtud y el poder, entre la excelencia y el éxito. Podemos recibir muchos aplausos sin ser mejores personas y alcanzar una vida virtuosa sin que nadie nos aplauda.

Vivimos, sin embargo, en una sociedad que parece haber invertido esa relación. Desde pequeños nos enseñan a competir, a ocupar el primer lugar, a superar al otro. Nos acostumbramos tanto a medir nuestros logros por comparación que terminamos confundiendo ser mejores con ser mejores que los demás.

No significa que competir sea malo. La competencia puede estimular el esfuerzo y el perfeccionamiento. El problema comienza cuando dejamos de esforzarnos por ser mejores y empezamos a vivir para demostrar que somos superiores.

Quizás por eso la frase de Cabral tiene tanta fuerza. Nos recuerda que la excelencia es una conquista sobre nosotros mismos, mientras que la victoria es apenas un resultado frente a los demás.

Y que, al final, lo verdaderamente importante no es a cuántos hemos superado, sino cuánto hemos logrado superarnos.



jueves, 5 de noviembre de 2026

LA PERSISTENCIA DE UNA RELACIÓN COSTOSA

Un conflicto puede mantenerse durante años aunque sus protagonistas expresen cansancio y reconozcan sus costos. La empresa acumula retrasos, las familias soportan incertidumbre, las organizaciones dedican recursos a exigir respuestas y las instituciones públicas reciben solicitudes que exceden su capacidad de atención. El hecho de que todos pierdan algo no implica, sin embargo, que todos prefieran la misma salida, atribuyan las mismas causas a la situación o dispongan de oportunidades equivalentes para modificarla.

 Para una organización comunitaria, aceptar una invitación puede significar exponerse a que la empresa presente su asistencia como respaldo al proyecto; para un responsable empresarial, reconocer una preocupación puede interpretarse internamente como admisión de responsabilidad sobre hechos todavía no verificados. Una autoridad puede considerar riesgoso pronunciarse sin información suficiente y, mediante sucesivos aplazamientos, contribuir a la incertidumbre que pretendía evitar. Estas respuestas pueden reforzarse sin que exista un plan compartido para producir el resultado conjunto.

La estabilidad descrita admite diversas explicaciones. Puede resultar de respuestas estratégicamente consistentes, pero también de restricciones materiales, incapacidad administrativa, coerción, hábitos organizativos, errores de información o cambios demasiado lentos para ser observados.

La dificultad se vuelve mayor cuando la intervención se evalúa mediante signos de tranquilidad. Una reducción de movilizaciones puede expresar la corrección de un daño, pero también agotamiento, migración, dependencia económica o temor.

Del mismo modo, un aumento de reclamaciones puede provenir de un deterioro material o del acceso a un mecanismo que antes no existía. La conducta visible necesita interpretación causal y evaluación normativa. Sin ambas, un sistema de seguimiento puede premiar justamente aquello que debería examinar con mayor cuidado.

viernes, 23 de octubre de 2026

LA TENTACIÓN DE BUSCAR UNA EXPLICACIÓN ÚNICA

 Los proyectos de alto impacto han construido, durante décadas, un repertorio amplio de respuestas frente a sus desafíos sociales. Se fortalecieron los sistemas de cumplimiento, la evaluación de impactos, el relacionamiento con actores, la responsabilidad social, la gestión de riesgos, la comunicación reputacional y los modelos de Licencia Social para Operar.

Cada enfoque nació para corregir una limitación real. El cumplimiento respondió a la necesidad de controlar obligaciones; la evaluación de impactos hizo visibles consecuencias antes ignoradas; el enfoque de stakeholders amplió el mapa de actores; la LSO mostró que la legalidad no agota la legitimidad; y la gestión de riesgos llevó lo social a espacios de decisión empresarial. El problema no reside, por tanto, en la existencia de estos enfoques. Aparece cuando uno de ellos pretende convertirse en explicación suficiente de la realidad social. Entonces, la gestión social termina observando solo aquello que su enfoque le permite ver.

 https://estudioseinvestigaciones.com/


 

viernes, 9 de octubre de 2026

LA TRANSFORMACIÓN INVISIBLE

 Los caminos que antes se recorrían a caballo o a pie comienzan a formar parte de una realidad en la que predominan las motocicletas y los automóviles. Las distancias adquieren nuevos significados, surgen otras actividades económicas, algunos lugares pierden su antigua centralidad y ciertas prácticas cotidianas dejan de tener sentido.

Cambian también los símbolos, las costumbres y las normas de convivencia. La velocidad adquiere un nuevo valor, el tiempo cobra otra importancia y los espacios que antes se compartían espontáneamente comienzan a organizarse mediante nuevas reglas, señales y restricciones.

Surge así una nueva sensibilidad: otra manera de percibir el riesgo, la proximidad, la libertad, la seguridad y la relación con los demás. Con ella emergen también nuevos interrogantes éticos sobre la responsabilidad, el cuidado, la convivencia y el derecho de todos a participar de los beneficios del progreso.



jueves, 8 de octubre de 2026

 

Sociología para pensar5 etapas · 5 dilemas

De aprender la norma a construir autonomía

Nadie nace sabiendo convivir. Recorre cinco etapas de formación social, toma una decisión en cada situación y descubre cómo se construyen las razones para actuar.

Lee, decide y compara: no es un examen.
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Las etapas también se pueden leer en este resumen si el navegador no permite la interacción:

1. Socialización primaria

La familia y los cuidadores introducen lenguaje, valores, roles y límites.

2. Socialización secundaria

La escuela, los pares y las instituciones amplían el aprendizaje de normas y cooperación.

3. Interiorización de la norma

Una regla puede orientar la conducta aun cuando nadie esté vigilando.

4. Individuación

La persona puede examinar críticamente las normas y construir criterios propios.

5. Autonomía

Decidir con razones, reconocer a los demás y asumir consecuencias.

Si se muestra únicamente este resumen, Blogger puede haber limitado el código interactivo de la entrada.

Nota metodológica: las edades proceden de la secuencia orientativa de la infografía original, no de un instrumento de diagnóstico ni de un modelo evolutivo universal. Aprendizaje social, interiorización de normas e individuación pueden ocurrir simultáneamente.
Referencias conceptuales

La propuesta se inspira en la socialización primaria y secundaria (Berger y Luckmann), la heteronomía y autonomía moral (Piaget), el razonamiento moral (Kohlberg) y la individuación adolescente (Blos; Aberastury y Knobel). Se trata de una articulación didáctica, no de una teoría única de cinco etapas.

SOCIALIZACIÓN E INDIVIDUACIÓN: LA CONSTRUCCIÓN DE LA AUTONOMÍA

Llamamos socialización al proceso mediante el cual el individuo se convierte en miembro de una sociedad. No nace sabiendo convivir, respetar límites, reconocer deberes ni regular sus deseos: tiene que aprenderlo. Desde los primeros años incorpora el lenguaje, los valores, las costumbres, los roles y, de manera decisiva, las normas que hacen posible la vida con otros.

Socializar no es simplemente enseñarle al niño que existen reglas. Es lograr que progresivamente las interiorice, comprenda su sentido y aprenda a orientar su conducta dentro de ciertos límites. El niño descubre así una realidad elemental de la vida social: no todo lo que quiere puede hacerlo, no todo lo que desea puede obtenerlo y su voluntad no está por encima de la de los demás.

Ese proceso no anula su libertad; crea las condiciones para que algún día pueda ejercerla.

Porque la autonomía no consiste en hacer lo que uno quiere. Consiste en estar en capacidad de decidir y, al mismo tiempo, hacerse responsable de las consecuencias de lo decidido; y esa capacidad no viene dada con el nacimiento: se forma.

Más adelante, especialmente desde la adolescencia, comienza a tomar fuerza otro proceso: la individuación. El joven comienza a tomar distancia crítica frente a aquello que aprendió, examina las normas recibidas, confronta los valores de su familia y de su sociedad y empieza a construir criterios propios. Esa capacidad de cuestionar lo aprendido es precisamente una de las formas mediante las cuales cambian las culturas.

Pero hay un orden que no conviene invertir: primero se aprende la norma y después se adquiere la capacidad de discutirla.

Pretender formar un individuo autónomo sin haberlo socializado previamente es una contradicción. No se puede ejercer críticamente una libertad que nunca aprendió a reconocer límites.

martes, 8 de septiembre de 2026

EN LA ESCUELA DE LA AGUÁ

Mi mamá nació hace 83 años en la Aguada (vereda de Galán/Santander), pero la gente de allá siempre le ha dicho "la Aguá", con ese acento propio del campesino santandereano

A mi mamá le gusta contar historias, y tiene muchas, pero a mi las que más me gustan son las de su infancia y juventud en "la Aguá". Cómo aquella de la escuela, donde la profesora ponía a los niños a cantar los sabanales "to'eldia" o a cambiar las sillas de un lado a otro y otras veces se ponía a peinar las niñas... por eso no aprendían ná (igual que ahora... jajaja)

También recuerdo esa historia en la que en una fiesta del pueblo, el cura la vio desde el atrio bailando con un vestido azul que no tenía mangas sino unas tiras sobre los hombros y gritó delante de todos:

¡Allá, la muchacha del vestido azul… es una insulsa!

La gente se quedó mirándola, preguntándose en cuchicheos,  qué tantas cosas le habría querido decir el padre con semejante palabra.

También cuenta que a veces los domingos después de misa, mi  "Mama-Señora", se quedaba en la casa de su hermana Griselda ayudándole con los oficios y ella al final ella le daba su almuerzo y el de los niños. Pero el esposo de Griselda, le decía en voz baja:

—Zelda... Zelda...bandéese sola... sola...sola…(pa no darles nada)

De tantas historias hay una que me quedó grabada porque en esa época estudiaba Sociología. Estábamos con mi mamá en el parque de Pao y ella le contaba a una paisana que cuando era niña "pensaba que el mundo terminaba en las montañas que se veían desde allí" ... pero después descubrió que "si uno caminaba hasta esas montañas, encontraba más mundo y que si seguía caminando, aparecía todavía más mundo..."

En ese momento (yo) comprendí el concepto de Horizonte del filósofo alemán Edmund Husserl.

Así son las historias de mi mamá...simples, pero con un significado profundo.... Feliz Cumpleaños... ¡Ay amá!