Este bloqueo es un claro ejemplo de una gestión inadecuada de las relaciones con las comunidades vecinas y otros grupos de interés clave del proyecto. Los motivos detrás de esta protesta no son nuevos; de hecho, son problemas recurrentes que han persistido desde los inicios de este proyecto, desde el 2011, cuando se conocía como Ruta del Sol. El actual concesionario, a cargo desde diciembre de 2022, heredó un proyecto con riesgos conocidos en cuanto a las variantes, la generación de empleo local y la contratación de bienes y servicios de la región.
Entonces, ¿por qué nos encontramos nuevamente en esta situación? Parece haber una falta de planificación proactiva y de estrategias de mitigación efectivas por parte del concesionario. No basta con conocer los riesgos; es imperativo implementar medidas que fomenten una relación de mutuo beneficio con las comunidades, asegurando que el proyecto contribuya positivamente a su desarrollo. Con este incidente se ponen en evidencia la falta de un diálogo abierto y constructivo entre el concesionario, las comunidades y las autoridades competentes para haber anticipado soluciones sostenibles que evitaran estos bloqueos que perjudican a cientos de personas que transitan por la vía y a sus propios vecinos.
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