miércoles, 19 de febrero de 2025

LA RENTABILIDAD SOCIAL EN LOS PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA VIAL

La rentabilidad social de un proyecto de infraestructura vial se refiere al valor total de los beneficios que este genera para la sociedad, descontando el costo total de los recursos utilizados para su construcción y operación. A diferencia de la rentabilidad financiera, que se limita a considerar los ingresos y costos monetarios del proyecto, la rentabilidad social abarca una gama más amplia de factores. Estos incluyen los beneficios para los usuarios y vecinos del proyecto, los impactos en el empleo, la salud, el medio ambiente y la calidad de vida de las personas. En esencia, la rentabilidad social busca evaluar cómo un proyecto contribuye al bienestar colectivo, más allá de su viabilidad económica.

Para medir la rentabilidad social de un proyecto de infraestructura vial, existen diversas herramientas metodológicas, entre las que destacan el Análisis Costo-Beneficio Social (ACBS) y el Retorno Social de la Inversión (SROI). Ambas metodologías permiten una evaluación integral de los impactos sociales, económicos y ambientales de los proyectos, facilitando una toma de decisiones más informada y responsable.

Análisis Costo-Beneficio Social (ACBS)

El Análisis Costo-Beneficio Social (ACBS) es una herramienta que permite comparar los costos y beneficios sociales de un proyecto, expresados en términos monetarios. Este enfoque comienza con la identificación de todos los costos asociados al proyecto, incluyendo los costos de construcción, mantenimiento y los posibles impactos ambientales. Por otro lado, se cuantifican los beneficios, como la reducción de accidentes, el ahorro de tiempo para los usuarios, el aumento de la actividad económica y la mejora en la calidad del aire debido a la reducción de emisiones contaminantes, entre otros.

Los beneficios y costos se expresan en términos monetarios. Por ejemplo, el tiempo ahorrado por los usuarios puede valorarse en función del salario promedio, mientras que la reducción de accidentes se traduce en costos evitados para el sistema de salud y las familias afectadas. Finalmente, se calcula el índice de rentabilidad social, que es la relación entre el valor presente de los beneficios y el valor presente de los costos. Un índice mayor que 1 indica que el proyecto es socialmente rentable, es decir, que los beneficios superan los costos.

Retorno Social de la Inversión (SROI)

El Retorno Social de la Inversión (SROI) es una herramienta complementaria que se enfoca en medir el valor social creado por un proyecto. A diferencia del ACBS, el SROI no solo considera los aspectos económicos, sino también los impactos intangibles, como la mejora en la calidad de vida, la inclusión social y el fortalecimiento del tejido comunitario. Este enfoque es particularmente útil para proyectos que tienen un impacto significativo en aspectos no monetarios, como la cohesión social o la reducción de la desigualdad.

El primer paso en el SROI es identificar a todos los grupos afectados por el proyecto, como residentes locales, empresas, usuarios de la vía y comunidades aledañas. Posteriormente, se determinan los cambios positivos y negativos que el proyecto genera en cada grupo de interés. Por ejemplo, una nueva carretera puede reducir el tiempo de viaje para los usuarios, pero también puede generar ruido y contaminación para los residentes cercanos.

Estos resultados se valoran en términos monetarios, utilizando métodos como la disposición a pagar o la valoración contingente, que permiten cuantificar impactos que no tienen un mercado directo, como la mejora en la seguridad vial o la reducción del estrés asociado a los desplazamientos.

Finalmente, el SROI se calcula dividiendo el valor total de los beneficios sociales entre la inversión total. Un SROI de 3:1, por ejemplo, indica que por cada unidad monetaria invertida, se generan tres unidades de valor social. Este indicador es especialmente útil para comunicar el impacto social de un proyecto a stakeholders y tomadores de decisiones, ya que ofrece una visión clara y cuantificable de cómo la inversión contribuye al bienestar social.

Ambos enfoques, el ACBS y el SROI, permiten a los responsables de la toma de decisiones evaluar de manera más integral los efectos de un proyecto vial. Al incluir externalidades positivas y negativas, estas herramientas garantizan que las inversiones en infraestructura vial no solo sean financieramente sostenibles, sino que también contribuyan al bienestar social y al desarrollo equitativo. Además, estas metodologías ayudan a identificar y mitigar posibles impactos negativos, como la degradación ambiental o la exclusión social, lo que promueve una planificación más responsable y sostenible.

La evaluación de la rentabilidad social no solo optimiza el uso de recursos públicos, sino que también asegura que las infraestructuras viales contribuyan efectivamente al bienestar social. Al integrar estos enfoques en la planificación y ejecución de proyectos, se promueve un desarrollo más sostenible e inclusivo en las comunidades afectadas. Esto es particularmente relevante en contextos donde las inversiones en infraestructura pueden tener un impacto transformador en la calidad de vida de las poblaciones más vulnerables.



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