El desafío en la gestión de proyectos de infraestructura vial no reside únicamente en la ingeniería o en la comunicación superficial. Con frecuencia, la raíz del conflicto es el cercamiento informativo que se instala en el territorio y distorsiona las reglas del diálogo.
Para comprender esta dinámica, es crucial diferenciar dos fenómenos que, aunque similares en apariencia, poseen núcleos problemáticos distintos:
1.
Burbuja epistémica: el vacío de información
Es un entorno donde falta información clave porque, de manera involuntaria, estamos expuestos a fuentes y perspectivas limitadas. No hay un ataque directo a la verdad; simplemente, las otras voces no circulan en nuestra red.
· En el proyecto: El equipo técnico explica sus planes y plazos, así como las medidas previstas para gestionar el tráfico. Es un lenguaje de gestión.
· En el territorio: La comunidad narra desde su realidad cultural: historia local, economía cotidiana y preocupaciones sobre el entorno. Es un lenguaje de vivencias.
· El síntoma: La gente dice: "No sabíamos". Hay dudas, pero también
apertura. Si llega información verificable en formatos accesibles, el diálogo
fluye. Aquí, abrir la ventana permite que entre aire fresco.
2. Cámara de Eco: el muro de la
desconfianza.
Aquí el problema no es la falta de datos, sino una lógica de exclusión: solo se confía en "los de adentro". La información externa se juzga por su origen y no por su contenido.
· En el proyecto: El equipo siente que "ya se explicó mil veces" y percibe la resistencia como un ataque político o una falta de entendimiento, cerrándose en su propia narrativa de "nosotros tenemos la razón técnica".
· En el territorio: Se instala el descrédito por sistema: "Si lo dice la empresa, miente; si lo dice el Estado, es corrupción". La información externa solo se acepta si confirma lo que el grupo ya cree.
· El síntoma: La gente dice: "No les creemos". Más reuniones pueden
incluso empeorar la situación, pues se perciben como intentos de manipulación.
El nudo no es el dato; es la confianza rota.
EL DIAGNÓSTICO: ¿BURBUJA O CÁMARA?
Para diferenciar estos escenarios, podemos plantear dos
preguntas estratégicas:
1. Si mañana aparecieran pruebas claras, ¿quién debería traerlas para que sean creíbles? ; ¿Qué tendría que suceder para volver a creer en la buena fe del otro?
Si la respuesta es "tráigame el dato y lo
revisamos", estamos ante una burbuja. Si la respuesta es "venga
de donde venga, es manipulación", estamos en una cámara de eco.
HOJA DE RUTA PARA LA ACCIÓN
Ante la burbuja
(omisión)
- Ampliar la cobertura: No basta con invitar a la comunidad; hay que garantizar que los temas que el proyecto suele eludir entren en la agenda.
- · Transparencia accionable: Menos documentos PDF extensos y más datos aplicados: qué cambia, cuándo, dónde y por qué.
- · Contraste público: Crear mesas de debate para analizar hipótesis alternativas y registrar
cómo se toman las decisiones.
Ante la Cámara de
Eco (Desconfianza)
- Reconstruir puentes: No intente convencer; busque terceros legitimados por ambas partes para validar la información.
- Coproducir hechos: Implementar veedurías mixtas y monitoreos conjuntos con reglas pactadas.
- Alineación ética: Admitir errores con transparencia. En una cámara de eco, los hechos
deben hablar más fuerte que las palabras.
Una carretera está diseñada para enlazar un pueblo con otro. Pero sin cuidar la ecología de la información y la confianza, lo que enlaza son resentimientos, sospechas y memorias de abuso.
La pregunta estratégica de todo proyecto vial no es "¿qué vamos a construir?", sino: ¿qué diálogo tejemos con el territorio? Porque una obra se paraliza por conflicto social, no por falta de concreto, sino por la ausencia de una realidad compartida.

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