Vuelvo a caminar las calles de Bucaramanga y encuentro que la Alcaldía puso en marcha el programa de Cultura Ciudadana «Ser Buen Bumangués». Celebro que el alcalde Cristian Portilla asuma personalmente su liderazgo, pues en estos asuntos se educa mucho más con el ejemplo que con el discurso; y también celebro que Alfonso Becerra, promotor constante de la cultura en nuestra ciudad, participe en la coordinación del proyecto.
Una ciudad no cambia porque sus habitantes memoricen normas ni porque aparezcan carteles que las recuerden; cambia cuando ciertos comportamientos comienzan a hacerse habituales: cruzar por la esquina, respetar el semáforo, no parquear donde está prohibido, mantener limpia la calle, tratar bien a los demás, resolver las diferencias sin violencia y cuidar aquello que es de todos.
Para transformar comportamientos y lograr que esos cambios permanezcan, se necesita continuidad, pedagogía, presencia en los barrios, participación ciudadana y, sobre todo, coherencia entre lo que las instituciones enseñan y lo que hacen quienes ejercen la autoridad pública. Es difícil exigir respeto por las normas cuando quienes deben hacerlas cumplir son los primeros en relativizarlas.
Igual de importante es aprender a medir lo que cambia. Contar asistentes, publicaciones, actividades o firmas de compromiso puede ser necesario, pero no suficiente. Aquí lo que es verdaderamente importante es saber cuáles comportamientos que afectan la convivencia disminuyeron, qué espacios públicos mejoraron, si aumentó el respeto por las normas de tránsito y si creció la confianza entre los ciudadanos y sus instituciones, pues no se trata de llenar otra hoja de cálculo, sino de saber si estamos cambiando.
Creo que «Ser Buen Bumangués» es una buena iniciativa y que a los ciudadanos nos corresponde apoyarla, participar y aportar. Pero su verdadero éxito llegará cuando deje de ser percibida simplemente como un programa de la Alcaldía y se convierta en algo que la ciudad considere suyo. Porque, al final, la cultura ciudadana no puede depender de una administración.
El reto es lograr que «Ser Buen Bumangués» se convierta en una especie de acuerdo no escrito entre quienes habitamos esta ciudad: una manera compartida de comportarnos y de convivir, capaz de sobrevivir a los alcaldes, los funcionarios, los colores políticos y los eslóganes.
2 comentarios:
Continuidad, pedagogía, presencia, ejemplo, participacion, aun medición, si, todo ello muy bien encaminado profesor, sin embargo ¿como valoramos el punto de partida para saber que aun estamos en un momento donde no es necesario implementar medidas adicionales de disciplina social que de verdad contribuyan a combatir aquello de que lo que no nos cuesta volvamoslo fiesta?
El reto es grande y requiere el esfuerzo de liderazgos real de las autoridades. Que tristeza ver cada día la indisciplina ganado los espacios de la ciudad.
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